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When the wind blows. I'll be gone. {Kvothe}

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When the wind blows. I'll be gone. {Kvothe}

Mensaje por Ophelia N. Dushämer el Sáb Abr 07, 2012 11:24 am

Era un día sumamente atareado para la joven morena. Como que era comienzo de semana y se tenía que poner al día, después de locos días de fiesta en el fin de semana, todavía sufría de una fuerte resaca, pero no podía dejar que una estúpida resaca le hiciera faltar a clases, ese no era su estilo. Podía ser una loca bipolar, con muchos problemas, pero sus estudios eran muy importantes para ella. Así que cuando su despertador marcó la seis de la mañana y comenzó a sonar con una buena canción de Guns N’ Roses, la chica se levantó de forma automática, sintiendo un gran dolor de cabeza y apenas pudiendo abrir los ojos. Los parpados le pesaban por el sumo cansancio que tenía encima y apenas se pudo poner de pie, dejando que sus sabanas color carmesí cayeran al suelo, mientras arrastraba los pies y abría los ojos con dificultad, observando que sus compañeras de habitación todavía estaban durmiendo como osos polares, algunas de ellas no irían a clases o simplemente, se levantarían más tarde. A la morena le gustaba comenzar el día desde temprano, para que hacia la energía fluyera por todo su cuerpo y ya a mitad de día no se sintiera cansada, pero el día de hoy eso quizás no seria tan posible, considerando que había dormido menos de 18 horas en todo el fin de semana, o sea, menos de un día. En su cabeza debatía la idea de hacer sus veinte a treinta minutos de yoga o meterse directamente a duchar, para poder arreglarse y verse algo presentable, aunque, la mitad de sus profesores apenas soportaban a la chica, como quiera le gustaba dar una buena impresión, pues como antes mencionado, sus estudios eran demasiado importantes.

Después de unos cinco minutos, de estar parada en el medio de la habitación como una misma muerta viviente. Decidió hacer un poco de yoga, para relajar su mente y su cuerpo. A ver si el dolor de cabeza desaparecía y podía ver mejor, no tan borroso como estaba viendo en esos momentos. Se colocó en el suelo, sin si quiera buscar algo mas cómodo donde hacer su meditación, estaba demasiado vaga en esos momentos. Unos veinte minutos de flexionar y estirar su cuerpo, sintiendo como sus músculos se relajaban a totalidad y unos diez minutos de meditación, fueron perfectos para que la ojiazul se sintiera ligeramente mejor. Ahora lo que faltaba era fumarse un cigarrillo, tomarse sus medicaciones y perfecto. Claro, si es que encontraba sus medicaciones, ya que había recordado, que quizá se las había bebido todas en un desahogo en una de las fiestas que había asistido en el fin de semana, casi dándose una sobredosis, pero sobrevivió, como siempre sobrevivía. El pensar que sus pastillas se le habían acabado la hizo alterar un poco, y toda la relajación que había conseguido con hacer yoga, había escapado su cuerpo. Corriendo de forma rápida hasta su cama y buscando su bolso sobre esta, pero si encontrarlo, se tiro al suelo, buscando su cartera, debajo de la cama, encontrándola y rápidamente buscando dentro de esta, para encontrar el pote de sus pastillas totalmente vacío. Sus manos cayeron a sus lados, sintiéndose levemente frenética y paranoica, ante la idea de que no tenía pastillas y si pasaba un mal rato podría cambiar de humor y cometer alguna locura. Su mandíbula se tenso, estaba enojada consigo misma. – Maldita estúpida. – Se murmuró a sí misma con enojo y tirando el pote de pastillas contra la pared.

Ya se le habían quitado las ganas de ir a clases o de salir de su habitación. Sentía que sin sus medicaciones no podría vivir, como si le cortaran la respiración. Lo peor de todo era que ni tenía sus medicaciones ni tenia alguna otra droga. Todo se lo había gastado en el fin de semana. Con algo de torpeza se fue poniendo de pie, considerando que hacer en esos momentos. Podía vestirse e ir temprano a la farmacia, para que le dieran un nuevo pote de sus medicaciones. Optó por que esa era la mejor idea. Corrió al baño con prisa, para por lo menos darse una merecida ducha. Abrió el grifo el agua con rapidez, pensando que si se duchaba rápido, iba y buscaba sus medicaciones, quizás podría asistir a alguna de sus clases. Espero a que el agua se pusiera caliente, para quitarse su ropa interior. Era en lo único que dormía, nunca le habían agradado mucho las pijamas o dormir demasiado vestida. Se metió bajo el agua tibia, lo que hizo que su piel ardiera un poco por el vapor del agua. Después de una buena ducha, salió del baño completamente empapada y su cabello goteando, haciendo que mojara casi todo el suelo. Sus ojos revolotearon por la habitación, dándose cuenta que alguna de sus compañeras ya estaban despiertas, pero apenas prestándoles atención. Soltó unos ‘buenos días’, sólo por ser cortes y se secó el cabello, para que dejara de gotear, mientras buscaba que ponerse, a la vez que le tiraba una mirada al reloj. Dándose cuenta que no le daría tiempo para ir a sus clases de la mañana. Entonces suspiró, tomándose las cosas con más calma. Buscando unos skinny jeans negros, para luego colocarse una blusa roja. Buscando sus zapatillas, para ponérselas y volver al baño, para mirarse y acomodar levemente su cabello, el cual, todavía estaba mojado. Notando las grandes ojeras debajo de sus ojos, arrugando la nariz y desviando la mirada del espejo, no queriendo verse. Fue a buscar su bolso y la receta de sus medicaciones, sin olvidar su móvil.

Salió de su habitación, sin tan si quiera despedirse de sus compañeras, mirando directo hacia el frente y sin ninguna expresión en su cara. Como que estaba verdaderamente cansada. Caminó de forma lenta, hasta la entrada de la Universidad, comenzando a caminar por las calles y observando todo. Nueva York era muy diferente a Grecia, demasiado diferente. Pero, le agradaba el lugar y por lo menos, sabia que no se podía perder. El cielo estaba levemente nublado, lo que hacia que la poca luz del sol, hiciera que todo se viera como si brillara entre la oscuridad de la mañana. Busco en su bolso, unas gafas de sol, pues como quiera la iluminación le molestaba. En veinte minutos ya estaba frente a la farmacia, entro a ella sin problemas y busco lo que quería, sus necesitadas pastillas. Le preocupaban más que las mismas drogas, pues esas las podía conseguir con cualquier camello que estuviera en la Universidad. Después de que le entregaran las pastillas y pagarlas, salió de la farmacia, notando como ya el cielo se había despejado un poco más. Aun era muy temprano, pues al mirar su reloj notó que apenas eran las 8:55am. Entrecerró los ojos, pensando que carajos hacer en esos momentos. No tenía mucha imaginación en esos momentos, así que decidió llamar un taxi e volver a la Universidad. Pensando que a veces era muy monótona, a la vez que se montaba en el taxi e le daba las direcciones al hombre mayor que lo manejaba. A los pocos minutos se encontraba en frente de la Universidad, le pagó al buen hombre y se bajó del auto, comenzando a caminar hacia la entrada, mientras se quitaba los lentes de sol. Observando el edificio que era verdaderamente majestuoso, algo de el lugar la hacia sentir en casa. Sonrió levemente, al imaginarse que estaba verdaderamente en casa.

Se adentro a las facilidades del lugar, caminando por los pasillos y arrugando la nariz, al sentir como su estómago rugía con fuerza. Pensó que definitivamente tenía que ir a la cafetería exterior, para luego irse a sentar bajo la sombra de un árbol, en el jardín. Y así lo hizo. Pasó por la cafetería, donde pidió unas galletas de chispas de chocolates con un café negro bien cargado. Para, luego caminar hasta el jardín, observando que no había mucha gente, pues se suponía que la mayoría de las personas estuvieran en clases. Ella se disculparía con la excusa de que sus pastillas se acabaron y no quería volverse loca en alguna de las clases, para luego matar a par de personas. Una idea loca, que quizás funcionaria con sus profesores. Negó con la cabeza, a la vez que reía para sí misma, y llegaba al árbol que había escogido para sentarse. Con cuidado se sentó bajo la sombra de este, recostando su espalda sobre el tronco y dejando su bolso a un lado. Dándole un primer sobro a su café y un leve mordisco a una de las galletas, mientras observaba el lugar. Estaba tan tranquilo el jardín, lo que hacia que ella se relajara y se sintiera cómoda. Simplemente, amaba la naturaleza.



Última edición por Ophelia N. Dushämer el Mar Abr 10, 2012 10:51 am, editado 3 veces

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Re: When the wind blows. I'll be gone. {Kvothe}

Mensaje por Kvothe J. Morgenstern el Dom Abr 08, 2012 12:33 pm

Si de algo podía presumir en mi fuero interno y solo para mi, era que nunca necesitaba de ninguna alarma o objetivo electrónico que me despertarse pues parecía que yo llevara incrustado un chip con reloj automático en el cerebro. Sea el día que sea, semana laboral, fin de semana o festivo, me despertaba a las siete en punto, y permitiéndome alardear un poco mas, dejo caer el detalle de que si al día siguiente la situación requiere despertarse una o un par de horas antes de las siete, me bastaba con pensarlo antes de acostarme para que a la mañana siguiente me despertase a la hora prevista. Una ventaja si como en mi caso no eres una de esas personas que gustan de derrochar valiosas horas del corto tiempo que es nuestras vidas.

Me puse de pie con serenidad, con mas de la normal puesto que hoy gracias que había reunión de algunos profesores de la universidad, yo podría tomarme libre las dos primeras horas que supuestamente en un día normal tendría que dar clase, lo que le daba algo mas de tranquilidad a mi cotidiano protocolo de cada mañana. Le di un rápido repaso a la habitación para encontrarme con que dos de mis tres compañeros de habitación no estaban en sus respectivas cama y solo uno permanecía dormido en su cama. No me molesté en llamarle, pues sabía que justo el compañero aquel era de los que mas les disgustaba ser privado de su sueño por lo que tras escaparse de mis labios una risilla divertida apenas sonora,entrelacé los dedos de mis manos y alce mis brazos sobre mi cabeza estirándome por completo. Me restregué los ojos con el dorso de mi mano, una costumbre que tenía siempre al despertar por muy despierto que me levantara, y abrí los cajones de mi mesilla para hacerme con lo primero que pille. Me volví dispuesto a ir al baño para darme una buena ducha pero esa pequeña parte de mi, muy poco conocida por mi que aparecía muy poquísimas veces, me hizo girar nuevamente sobre mis talones y tomar algo mas de consciencia sobre lo que me pondría hoy aprovechando las horas libres para cuidar un poco, aunque sea por una vez en los años que llevo en la universidad, mi aspecto físico y presentación en cuanto al atuendo. Así que un poco a regañadientes tome una camisa blanca lisa de algodón, otra de cuadros manga larga de abotonar color azul pues era primavera y algo de fresquito corría, y unos vaqueros normales, vamos, los de toda la vida.

Un poco mas relajado tras haber aceptado ese pequeño gesto atento de mi persona conmigo mismo, me encaminé a la ducha, dejé la ropa sobre la tapa del váter, me desvestí, abrí la llave de la ducha y hasta que no se puso el agua a la temperatura elegida, semi-caliente sin llegar arder, me metí y me duché.
Digamos que me tome algo mas del tiempo requerido de lo que se denominaría como ducha, ya que el calor del agua caliente producía una calidez y placer que me vi tentado por un pequeño y fugaz segundo en ir a echarme una siesta después de un buen baño. Pero no, no perdería mas tiempo durmiendo, no habiendo dormido lo necesario y teniendo tanto que hacer. Así que despejé esa idea de mi cabeza y salí de inmediato antes de que ese lado vago de mi persona se viera tentada a arrastrarme a ese deseo de quedarme a dormir. Tomé la toalla, me seque con ella y la enrolle alrededor de mi cintura mientras me lavaba la boca. Habiendo acabado esto, me vestí en un abrir y cerrar de ojos y me seque el cabello y lo desenredé con los dedos. Cruce la correa mi bandolera por el pecho, cogí mi móvil, mis cascos y salí de mi habitación compartida.

Cuando estaba yendo a mitad del camino, me devolví, había olvidado mi guitarra, se me ocurrió la improvisada idea de seguir practicando con ella en estas horas libres, así que fuir a por 'Silvermist' y salí con ella directa hasta la cafetería donde tomaría lo de siempre. Llegué y busqué a Rosa, una de las señora de la cafetería que indirectamente se había convertido en una especie de madre adoptiva ergo una especie de persona especial con lazos casi familiares aquí en la universidad, nada mas encontrarla ella me sonrió y yo le devolví la sonrisa con una radiante sonrisa, era una persona ya algo mayor y por las veces que había hablad con ella una persona no muy bien tratada por la vida, pero luchadora y con un encanto especial que cuando reía a carcajadas veías plasmados en sus pupilas esa juventud perdida que en su momento la tuvo y la hacía hermosa. Al tener buena cercanía con ella, ya conocía mis pedidos y siempre me tenía preparado el desayuno, un desayuno italiano como ella lo llamaba y según sus gustos culinarios, un desayuno que consistía en pan tostado con quejo mozzarella derretido, tomate picado cuidadosamente, orégano y todo bañado en aceite de olvida, y a esto sumarle una bote de cartón donde llevar el café con leche, tras cancelar mi pedido y recibir el pellizco cariñoso de Rosa en la mejilla, tome mi desayuno con cuidado, y me encaminé al jardín.

No me había equivocado en mis predicciones, corría bien, pero el justo para no derretirnos de calor y unos rayos de sol se colaban entre las nubes para deslumbrar el día. Caminé con tranquilidad hasta la copa de un árbol y me senté del lado donde uno de esos traviesos rayo de sol que esquivaban burlonamente a las nubes pudiese darme y así estar a gusto. Descanse a Silvermist a un lado y le di un sorbo a mi café, tome uno de los dos trozos de pan tostado y le di un buen bocado, me limpié con una servilleta que Rosa me había guardado en la bolsa y tomé al Silvermist para que mientras masticara y disfrutaba del sabor del delicioso desayuno y de los rayos del sol, yo empezara a tocar Sex on fire de King of Lion, una canción que a mi gusto era majestuosa.
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Re: When the wind blows. I'll be gone. {Kvothe}

Mensaje por Ophelia N. Dushämer el Mar Abr 10, 2012 12:11 pm

Su mirada se había perdido en el cielo azul, tan azul como sus ojos y sus oídos estaban inundados por los ruidos normales de la naturaleza. La brisa soplando, las hojas moviéndose, los pájaros cantando y los personas hablando y caminando. Pero, su mente, su mente se encontraba como un papel en blanco. Mientras, sus manos y su boca se mantenían en movimiento, dándole leves mordiscos a las galletas y llevando el café a su boca, pero aparte de eso estaba completamente sumida en su mente. No quería pensar, tenia miedo a pensar. Pues cada vez que se encontraba de esa forma, tan calmada, en silencio y sin personas que le acompañaran, si se ponía a pensar se encontraba con viejas memorias de sufrimiento, recuerdos y pensamientos oscuros, que la envolvían. Y aún, no se tomaba sus pastillas. Así que era mejor no pensar en nada. Por el miedo a ser carcomida hasta los huesos por su paranoia y malas recuerdos. Suficiente tenía con las cicatrices por su cuerpo, las que estaban en su vientre, para cuando le tuvieron que hacer la cesaría y sacarle el cuerpo sin vida de su bebe, las de sus muñecas, por las veces que intento quitarse la vida y alguna que otra en el resto de su cuerpo, por los abusos recibidos por esas parejas que había tenido en el pasado. No necesitaba las memorias vivas en su cabeza, como películas que se repetían sin fin y la hacían añorar los momentos buenos de su vida, pero sabiendo que nunca iba a poder, lo que la hacia frustrarse cada vez mas, hasta quedarse sin paciencia e intentar suicidarse una vez mas. Por eso…por esas cosas nunca pensaba cuando estaba sola, por esas cosas se aferraba al momento con fuerza y a las personas que la rodeaban, para no tener que aferrarse al pasado y a todas las cosas malas que le trajo.

Sacudió la cabeza con fuerza, despertando de ese feo trance en el que se encontraba y notando que apenas terminaba su primera galleta, comía muy poco y eso le preocupaba mucho, ya que antes le habían dicho anoréxica, y aunque ella no se viera como una, sabia que no comía mucho y que a veces prefería fumarse un cigarrillo, antes de comer o quizás, lo que la hacia ver delgada, eran las drogas que se metía al cuerpo. En otras palabras, Ophelia era un desastre de pies a cabeza, lo que la mantenía viva era su lado agradable y positivo hacia la vida, y quizás, sus medicaciones. Mordió su labio inferior, viendo las galletas que le quedaban con algo de desagrado, se le había quitado el apetito y lo que sentía era un gran vacío en su estómago, pero no podía obligarse a comer esas galletas, las envolvió en la servilleta en la que se encontraban y las guardó en su bolso. Manteniendo sus manos fijamente en el vaso de cartón, donde tenía su querido y delicioso café. Eso sí se lo podía terminar. Su otra adicción, el delicioso café. Observó fijamente el café, antes de llevarlo a su boca y darle otro sorbo, sintiendo como el líquido, el cual ya estaba algo tibio, bajaba por su garganta con suavidad. Haciéndola sentir bien. Se podía decir que la mañana estaba mejorando y mejoraría mucho mas, una vez se tomara sus medicaciones y estuviera segura de que no cometería ninguna locura. Aunque, claro esta, que no siempre las pastillas de la joven, hacían un equilibrio perfecto en su cerebro, a veces se las tomaba y como quiera se quedaba algo desequilibrada. Pero como decía ella misma; ‘Mejor estar segura a luego arrepentirme.’

Al pensar en esa frase, rápidamente agarró el vaso de cartón con su mano izquierda y con su mano derecha se puso a buscar su pote de pastillas nuevas. Concentrándose en encontrarlas, para tomárselas con el café. Era una por la mañana y otra por la noche, todavía estaba a tiempo para tomarse de la mañana. Frunció al ceño, al ver que tenia tantas cosas en su bolso, que apenas podía encontrar el maldito pote, lo que la estresaba ligeramente. Siguió buscando, hasta escuchar una canción, una canción que conocía muy bien y estaba siendo tocada en vivo, muy cerca de ella. Lo que hizo que alzara la vista y buscara a su alrededor, a ver quién era el que tocaba esa gloriosa canción. Giró un poco su cabeza, para encontrase con una cara, cuerpo y guitarra muy conocida. Una sonrisa se encendió en los labios de la chica, como una misma bombilla. Y sin pensarlo se puso de pie, tomando su bolso en una mano y manteniendo su café en la otra, caminando de forma rápida y animada hacia donde el joven estaba. Una vez llegó a él, se sentó frente al rubio, colocando su bolso a un lado y aun aguantando su café.

–Lay where you're laying, don't make a sound. I know they're watching, they're watching. All the commotion, the kiddie like play. Has people talking, talking. – Pauso por un momento, para mirarle directo a los ojos. – You, your sex is on fire. – Terminó de cantar de forma algo sensual, pero así le iba a la canción. La joven tenía una buena voz, pero no se había decidido por una carrera musical, se había decidio por la literatura y filosofía, pero la música corría por sus venas. Se mordió el labio inferior, pasando su mano libre por su cabello y sin dejar de ver al chico, queriendo escucharlo, esa dulce voz que la envolvía y debía admitir, que le hacia perder la cabeza. Kvothe era especial. Muy especial para la joven y no lo podía negar. El rubio era simplemente todo lo que la ojiazul quiso en un chico y seguía queriendo, y lo había encontrado en el rubio. Pero, no sabia como manejar la situación, por eso quizá, todavía eran buenos amigos o la otra opción, es que no sabía que sentía el chico por ella. Pero, no iba arruinar la única relación saludable que tenía con un chico, aparte de la que tenía con su padre, con el cual apenas hablaba.

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Re: When the wind blows. I'll be gone. {Kvothe}

Mensaje por Kvothe J. Morgenstern el Dom Abr 15, 2012 9:16 am

Había que reconocer que habían menos ortodoxos para aprender la melodía de una canción como era meterte en internet y bajar la partidura o ver directamente un tutorial de un vídeo en youtube, mil y una formas había para poder aprender en condiciones una canciones pero yo prefería los métodos tradicionales como era practicarlo con un compañero que se lo supiera o por ensayo y error, esta ultima era mi favorita, descatalogando sutilmente la primera que denotaba un poco de ese lado ermitaño que había aprendido en mis años de ladronzuelo.

Así que aquí me encontraba, olvidando por completo mi desayuno que era cuestión de minutos para que se enfriara, ensimismandome en mi burbuja donde era yo y mi testarudez por aprender del todo bien la canción. Cuando por fin fui cogiendo el ritmo de la canción entreabrí los labios dispuesto a empezar a cantar la canción, pero una voz aun mas dulce y mas hermosa que la mía se me adelanto, deleitando a todos los presentes del campus. Yo si poder evitarlo, me quede perplejo admirando completamente embobado como cada vez que la preciosa Ophelia hacia aparición en cada día de mi día a día.

Ella era sin duda una de las chicas mas guapas del campus, era alta y poseedora de una esbelta figura que atraía las miradas iracundas por parte de las chicas y miradas excesivamente lujuriosas de los chicos, lo que me ponía algo nervioso y me molestaba, todo sea dicho, ella poseía los ojos mas bonito que yo halla visto en toda mi corta vida, y mas allá de lo físico, ella era un enigma encantador que podía llegar a ser despiadada con tu corazón pero no por fuera su fin hacer daño, simplemente era su naturaleza ser así de libre, pero también podía llevarte a la gloria si se lo proponía, o al menos apostaba todo a que aquello era así.

Inevitablemente me encogí de hombros y baje un momento la mirada para que ella no notara lo mucho que me había desencajado por dentro esa mirada seductora que me había lanzado, las chicas no eran mis prioridades, pero era un chico y la mirada de una, y sobre todo de una tan bella como ella, y por encima de estas dos razones, una de ella, me convertían en el tipo mas blando de la tierra. - The dark of the alley, the breaking of day. The head while I'm driving. I'm driving - Volví a clavar mi mirada en ella, obsequiándole una pequeña sonrisa ladeada - The soft lips are open.Them knuckles are pale. It feels like you're dying. You're dying... - Me incliné un poco hacia ella y traté de emular una sonrisa parecida a la que ella había hecho, aunque esto he de confesar que se me daba muy mal - And you...Your sex is on fire And so, Were the words to transpire... - Seguramente estaba haciendo el ridículo, por lo que tragué en seco y cerré sutilmente la melodía de esta canción, algo avergonzado y la di por concluida - Ojitos... - La salude, con uno de los motes que siempre tenía con ella, en su mayoría, estos haciendo referencia a sus llamativos ojos.
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